El miércoles pasado disfruté mucho con la conferencia de Santiago Cirugeda organizada por la Asociación Cultural 2 de Mayo. Absolutamente evocador para buscar paralelismos entre su forma de actuar y lo que entendemos por empresa abierta. Y más si cabe con la primera de las preguntas que le hicieron al terminar su charla. ¿Estos modelos de intervención pueden escalarse para llevar a cabo acciones de gran alcance? Me explico.
Santiago Cirugeda estuvo explicando los proyectos de su estudio de arquitectura. Los expuso de tal forma que la palabra “arquitectura” se quedaba corta. ¿Política? Sí, claro, cuando quieres hacer algo de verdad, acabas llegando a la política. De hecho él comenzó su exposición preguntándonos a quienes estábamos allí cómo nos lo montamos para llegar a la Administración. El tipo de actividades que desempeñan son, por supuesto, política. Y buscan la forma de llegar hasta el poder a través de la alegalidad (entre otras formas).
A medida que desgranaba sus variopintos proyectos, era cada vez más evidente que nos adentrábamos en territorio apenas cartografiado. Las lagunas de este mundo hipercivilizado no tienen que ver con las leyes, no. Hay leyes para todo, decía. En realidad tienen que ver con la aplicación de esas leyes. Su planteamiento es que esas leyes están para ser rotas en las calles. Actúas de forma tal que la ley deja de ser referente. No tanto porque no exista sino por las paradojas que acarrearía aplicarla.
Así que el discurso se movía en terreno movedizo. En mi caso, mirando empresas y organizaciones, puede pasar más de lo mismo. Los mastodontes empresariales, las grandes obras faraónicas de la arquitectura empresarial, parece que no van con este discurso. ¿Estamos en terreno marginal? ¿Es un terreno, sin embargo, que el sistema metaboliza sin apenas pestañear? Es la gran inquietud. En la periferia apenas influyes (quizá más de lo que creemos, de todas formas). Por eso que alguien cuestionara si estos modelos tienen aplicación a mayor escala que la local era tan pertinente.
Santiago dijo que sí, que había leyes de aplicación transversal al ámbito de lo local. Eso proporcionaba terreno de juego. Además, nos queda la gran oportunidad: aprovechar las tremendas posibilidades de interconexión haciendo uso de las herramientas de la web social. Sí, desde lo local, desde el proyecto particular, desde una migaja en un mar de asfalto, desde estos sitios es cada vez más fácil la conexión con el todo. Los nodos locales son hoy más fuertes que nunca. Son quienes mejor pueden moverse en marcos alegales y aprovechar la rapidez que sabes que el sistema nunca tendrá.
El discurso de la innovación globalizada y aceptada por el mercado no tiene interés. El sistema empresarial vigente da lo que da. Podemos jugar con él, dentro de él, porque lo ha absorbido todo a nuestro alrededor. Desde el Mac con el que Santiago hizo su exposición hasta los planes urbanísticos que han dinamizado destrozado la economía en los últimos tiempos. Sí, podemos movernos dentro del sistema empresarial porque “no podemos no movernos” en él. No hay afuera. Sin embargo, dentro podemos generar espacios ventilados, fugaces, incluso rentables. Espacios que generan satisfacción personal y concitan compromiso de las personas.
¿Tiene sentido emprender, generar empresa alternativa, con la que inventar espacios alegales donde puede suceder lo que hace tiempo dejó de suceder dentro de las empresas tradicionales? ¿Acaso no hay que tomar otro rumbo? Pero, ¿cómo abordar la rentabilidad y el crecimiento? ¿Tienen sentido en un nuevo modelo de hacer empresa? ¿Hablamos de empresas? Menos mal que nos queda agarrarnos a esta definición de empresa y seguir en el tajo: “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo“. En eso estamos.
Por cierto, que en la conferencia coincidí, entre otras personas, con Asier Gallastegi y Diego Soroa. También hubo quien nos hizo pira
Aprovecho también para dejar por aquí este entrañable video de Alquiler de Azoteas con los Airgam Boys en papel protagonista.
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